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22 Marzo 2019 / Medio Ambiente

Día Mundial del Agua: propiedad preciada y terriblemente desigual

Más de dos mil millones de personas de la tierra no tienen acceso a agua de calidad. El líquido vital se vuelve un anhelo en muchas partes del mundo. Es responsabilidad de todos su máximo cuidado para que las próximas generaciones puedan agradecérnoslo.

 

Tener agua no es ni fácil ni seguro. Sin embargo, desde 2010, las Naciones Unidas consideran que "el derecho al agua potable y al saneamiento es un derecho humano, esencial para el pleno disfrute de la vida y el ejercicio de todos los derechos humanos".

 

El agua es un bien preciado. Terriblemente preciado. Ella es indispensable para la vida. Sin ella, todo se derrumba. Sin embargo, el agua todavía no se considera suficiente. Se desperdicia en los países ricos, se profana en los países pobres por falta de saneamiento necesario. En este Día Mundial del Agua, es más importante que nunca recordar que el agua está en el corazón del desarrollo sostenible, ya que contribuye a la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la protección del medio ambiente. Y todavía, hoy en día, más de dos mil millones de personas aún no tienen acceso al agua en el mundo.

 

Esta escasez de agua afecta sobre todo a los países más pobres, pero también a los que se quedan en Occidente, donde la pobreza sigue creciendo, y también tienen dificultades para acceder al agua. Y así a la dignidad.

 

Ante esta situación, el Día Mundial del Agua 2019 eligió el tema "No dejar a nadie atrás". Esta fórmula resume un objetivo importante que se debe alcanzar para 2030: proporcionar acceso al agua, y una gestión sostenible de los recursos de agua potable, a miles de millones de personas que, en el hogar, en la escuela, la granja, en la fábrica, es siempre privada y lucha por sobrevivir y desarrollarse.

 

Entre estas personas, algunos grupos están aún peor que otros. Las mujeres, los niños, los refugiados, los pueblos indígenas o las personas con discapacidades a menudo son descuidados y pueden sufrir discriminación cuando intentan acceder al agua potable.

 

Por si fuera poco, estos motivos discriminatorios pueden verse agravados por otros factores, como la degradación del medio ambiente, el cambio climático, el crecimiento de la población, los conflictos, el desplazamiento forzado y los flujos migratorios.

 

Tener agua no es ni fácil ni seguro. Sin embargo, desde 2010, las Naciones Unidas consideran que "el derecho al agua potable y al saneamiento es un derecho humano, esencial para el pleno disfrute de la vida y el ejercicio de todos los derechos humanos". Todavía estamos lejos de eso.

 

Tener agua potable, en cantidad suficiente, físicamente accesible y de calidad aceptable es un lujo que solo beneficia a los más ricos. Los más pobres tienen agua de mala calidad y se les paga un precio muy alto. Este día del agua es oportuno para recordar la importancia de las desigualdades en esta área que devoran el planeta. Y la necesidad de actuar sin demora. 2030 estará allí pronto.

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