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18 Junio 2018 / Editorial

Iniciativas de desarrollo sostenible y responsabilidad social que promoverá Michiquillay

 

Megaproyecto de cobre, ubicado en Cajamarca, cuenta con fondo social que será utilizado como soporte económico para el progreso de la región.

 

 

Dando un claro ejemplo de diálogo y respeto entre el Gobierno, la región Cajamarca y la compañía Southern Copper Corporation, la licitación para la puesta en marcha del megaproyecto de cobre Michiquillay se llevó a cabo la semana pasada. Si bien es cierto, en distintos medios de comunicación destacaron la fuerte inversión y las billonarias sumas que generaría esta iniciativa, también es esencial saber qué beneficios traerá para el desarrollo social, y cómo protegerá el medioambiente.

 

Los Yacimientos Cupríferos de Michiquillay se encuentran en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, en Perú, a una altitud aproximada de 3 mil 950 metros sobre el nivel del mar; exactamente, en el distrito La Encañada de la provincia Cajamarca, dentro de la región del mismo nombre, a 900 kilómetros de distancia hacia el norte de la ciudad de Lima. Las comunidades campesinas de Michiquillay y La Encañada son las zonas de influencia directa del prospecto.

 

Como parte de esta iniciativa, se creó el Fondo Social Michiquillay que representa un respaldo para el desarrollo de las comunidades aledañas enfocado a tres prioridades: atención de la población vulnerable en situación de pobreza y pobreza extrema, financiamiento de planes de infraestructura social y servicios básicos, y financiamiento de programas para la generación de empleo productivo y tecnologías limpias.

 

Actualmente, en este fondo existen 125 millones de dólares que dejó anteriormente el extitular Anglo American, a lo que Southern Perú agregará 12 millones y medio de dólares. Además, de los 400 millones de dólares que Southern pagó por la adjudicación de Michiquillay en febrero pasado, 50 por ciento quedará en dicho fondo, y la otra mitad será para el Gobierno.

 

La idea es que este plan genere mayores y mejores oportunidades de desarrollo, y ayude a mejorar las condiciones de vida de miles de peruanos que viven en una de las regiones más pobres del país. Como dijo el ministro de Energía y Minas, Francisco Ísmodes, y esperamos se cumpla: “promover las inversiones mineras es fundamental, porque significa aprovechar la riqueza que está en el subsuelo para generar riqueza en la superficie”.

 

Para alcanzar estos objetivos, la empresa está comprometida con brindar apoyo en el fortalecimiento de capacidades para el emprendimiento y la empleabilidad que se complementarán con programas del Estado para la superación de la pobreza. Además, será fundamental la contratación de mano de obra y de bienes y servicios locales, así como la distribución del canon, regalías y derechos de vigencia para obras en favor de la población.

 

En lo que respecta a la protección del ecosistema, es importante saber que al cumplir con las normas del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y el estudio de factibilidad, que serán supervisadas durante la operación, Michiquillay no contaminará las zonas de influencia directa ni otros lugares.

 

Tampoco, se dañarán los recursos hídricos ni su disponibilidad. Siendo así, se mantendrá en constante evaluación el agua superficial disponible en la zona, aguas subterráneas, otras fuentes de agua en el entorno cercano y mediano, y el agua del mar.

 

Cabe destacar que, tras haber organizado reuniones informativas y talleres participativos con las comunidades de influencia directa del proyecto desde el año pasado, ProInversión -con el apoyo del Minem- continua trabajando a profundidad en estos procesos de socialización.

 

Después de lo expuesto, esperamos ver todas estas intenciones reflejadas en hechos reales que hagan posible mejorar la calidad de vida de las personas, proteger el ecosistema haciéndolo un mejor lugar para vivir y, no solamente disminuir significativamente la pobreza, sino también, impulsar la economía de la población de Cajamarca y de todo el país.

 

Finalmente, confiamos en que el megaproyecto cuprífero Michiquillay siga siendo un gran ejemplo de consenso entre Gobierno, pueblo y empresa, que inspire a tomar esta misma iniciativa para sacar adelante otros importantes proyectos.

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