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23 Julio 2018 / Editorial

Minería urbana: una alternativa para el reciclaje y la reutilización de metales

 

Toneladas de restos de televisores, teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos son fuente para la extracción de oro, plata, bronce y otros metales.

 

 

La cantidad de desperdicios electrónicos crece cada vez más en nuestro planeta, aproximadamente a una velocidad entre 16% y 28% cada cinco años. Según registros estadísticos, en el mundo se generan anualmente 40 millones de este tipo de desechos, a lo largo de este año se producirán 45 millones de toneladas, y para 2020 esta cifra alcanzará las 50 millones de toneladas.

 

¿A qué queremos llegar? Pues, al hecho de que toda esta basura electrónica contiene metales que se pueden recuperar y reciclar infinidad de veces con el propósito de reutilizarlos para diversos fines. De eso trata el contenido de este artículo: minería de aparatos electrónicos o mayormente conocida como minería urbana.

 

Es importante destacar que el proceso de recuperar metales valiosos contenidos en residuos tecnológicos o eléctricos puede generar empleo y actividad económica, además del considerable ahorro que se logra con la reutilización de estos metales y la reducción del impacto negativo sobre el medioambiente.

 

De acuerdo a una investigación realizada por la Universidad de Naciones Unidas (UNU) de Japón, cada año se emplean en el mundo 16 mil millones de dólares de oro y 5 mil millones de dólares de plata para la fabricación de artículos tecnológicos; sin embargo, menos del 20% de estos metales se reutiliza.

 

A través de un estudio, la mencionada universidad y la Iniciativa Global de Sostenibilidad Electrónica calcularon que una tonelada de placas electrónicas contiene 200 gramos de oro, y una tonelada de teléfonos móviles contendría hasta 300 gramos de dicho metal.

 

Es preciso saber que la mayoría de sobras electrónicas puede contener oro, plata, cobre, paladio, zinc, platino, estaño, aluminio, tantalio, indio, cobalto, iridio, entre otros metales. Por ejemplo, un celular puede contener más de 50 elementos de la tabla periódica.

 

A través de una investigación sobre operaciones de minería urbana realizadas por ocho empresas chinas, expertos de La Universidad Tsinghua de Bejing (China) y de la Universidad Macquarie de Sydney (Australia) calcularon que los gastos de los procesos de la minería electrónica o tecnológica son 13 veces menos costosos que los gastos generados en los procesos de la minería tradicional.

 

En el libro “Minería urbana y la gestión de residuos electrónicos” se estima que los costos de tratamiento por tonelada de celulares no llegan a los 2 mil dólares. Hoy, países como Alemania, Bélgica, Suecia, Canadá y Japón, importan estos desechos y pagan muy bien por tonelada.

 

Haciendo una comparación, una tonelada de tierra en una mina contiene una media de 5 a 10 gramos de oro, mientras que una tonelada de sobras electrónicas contiene 100 gramos de oro, y una tonelada de teléfonos móviles puede contener hasta 100 kg de cobre y tres kg de plata.

 

En Europa, Corea del Sur, Japón y Australia la minería urbana se está convirtiendo en una próspera fuente de empleos y riqueza, comparable -en algunos casos- a la minería tradicional, según un informe de la International Copper Association.

 

Citemos el caso de Corea del Sur, que gracias a la minería de aparatos electrónicos pudo cubrir casi la cuarta parte del total de metales valiosos que necesitó su industria electrónica en 2016.

 

Por su parte, Japón, con miras a producir medallas para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio en 2020, realizará la extracción de oro, plata y cobre de 10 toneladas de dispositivos móviles y dos toneladas de placas madre de ordenadores en desuso, que fueron juntadas a través de una campaña de reciclaje de la Fundación Chilenter y la operadora móvil WOM de Chile.

 

Otro claro ejemplo es la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, donde existe una microfábrica en la cual se aprovechan toneladas de residuos de televisores, teléfonos y otros aparatos electrónicos que llegan cada año para procesarlos y producir oro, plata, cobre y otros metales.

 

En contraste con otras partes del mundo, estas prácticas todavía no suelen ser tan comunes en América Latina, donde el reciclaje formal de residuos electrónicos es mucho menor, y el desarrollo de la tecnología para llevar a cabo operaciones de este tipo no está tan avanzado.

 

En el Perú anualmente se generan 37 mil toneladas de basura tecnológica o eléctrica, de esta cantidad, se recicla y reutiliza solamente 67 toneladas; el resto de los desechos suele desperdiciarse. Si siguiéramos el ejemplo de otros países -como Corea del Sur- podríamos procesar los metales contenidos en estos desechos y reutilizarlos un sinfín de veces, lo que se traduciría en ahorro de costos y procesos, mejora de la economía y cuidado para el medioambiente.

 

Si bien, los recursos que nos podría brindar la minería urbana aún no están irrefutablemente demostrados, podríamos seguir el productivo ejemplo de algunos países desarrollados; con mayor razón en estos tiempos, donde la obsolescencia programada viene incrementando la cantidad de desperdicios electrónicos.

 

Tengamos presente que cuando botamos un celular o una computadora, estamos desperdiciando el capital mineral de nuestro planeta tierra. Por tal motivo, más vale aprender a vivir reciclando y reutilizando, pues nada dura para siempre.

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