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13 Agosto 2018 / Editorial

El litio, protagonista de una revolución energética mundial

 

La notoriedad del metal alcalino ha sido evidente en las últimas semanas a medida que el sector energético se desplaza hacia alternativas que contaminen menos que los combustibles fósiles.

 

 

La creciente fabricación de productos electrónicos y la apuesta de cada vez más empresas por el uso del litio en estos aparatos ha provocado que la cotización de este metal alcalino prácticamente se haya triplicado en el transcurso de los últimos 10 años. A consecuencia de esta gran demanda, la tonelada de este mineral ha pasado de costar aproximadamente US$ 4 mil 500 a US$ 12 mil 500 en una década.

 

Actualmente, Australia y Chile son los países que más exportan este metal, seguidos por Argentina y China; y a pesar que Bolivia posee la reserva de litio más grande del mundo en el salar Uyuni, ubicado en la región de Potosí, todavía no tiene una significativa participación debido a las estrictas restricciones impuestas por su gobierno a la inversión extranjera.

 

Hace aproximadamente un mes, en el Perú, exactamente en la región Puno, la compañía canadiense Plateau Energy dio cuenta de la mina Falchani, un yacimiento dentro del proyecto Macusani, que alberga 4,7 millones de toneladas de carbonato de litio, y donde aún faltan 10 mil metros más por explorar.

 

Según la minera, este hallazgo representaría el sexto proyecto de su tipo más grande en el mundo, y podría convertirse en el primero de América Latina. Directivos de la empresa calculan que nuestro país podría comenzar una exportación por US$ 500 millones al año a partir de 2021.

 

Pero, a tanta emoción por lo que sería el boom del ‘oro blanco’ en el Perú, deberíamos conocer primero cuáles son las utilidades que podríamos aprovechar de este importante recurso.

 

Este elemento químico es un combustible clave para el desarrollo de la tecnología, ya que sus propiedades especiales en la conducción del calor y la electricidad lo presentan como el commodity del futuro para la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y baterías de iones de litio (Li-Ion) para computadores, teléfonos celulares, tablets, notebooks y demás artículos electrónicos que se masificarán en los próximos años.

 

Además, existen tres aplicaciones que abren inmensas oportunidades de investigación y desarrollo. Para empezar, el litio es empleado para almacenamiento de energía, en acumuladores termosolares y baterías eléctricas. Esto es importante para el uso continuo de las energías renovables no convencionales –eólica, solar, geotérmica- donde se requiere acumular la energía producida durante parte del día.

 

Segundo, contribuye a la eficiencia energética, con el empleo de aleaciones de aluminio-litio en aviones, barcos y rodados. Estas aleaciones permiten tener materiales estructurales livianos y resistentes, cuyo uso en la industria aeronáutica y de transporte terrestre significa un ahorro considerable de energía.

 

Tercero, el litio es el elemento del cual se produce el tritio, que es el combustible de la futura fusión nuclear. Si bien es cierto, aún no hay fusión nuclear controlada, existen dos grandes proyectos, uno de Europa y Japón (ITER) y otro estadounidense (NIF), que avanzan con decisión en esa dirección. Estas son las razones de la fuerte alza de los precios que ha experimentados el litio en los últimos años, tendencia que continuará debido al aumento de automóviles y vehículos eléctricos y la necesidad que tienen las energías renovables no convencionales de tecnologías para acumular energía. 

 

Además, este insumo puede ser empleado para producir lubricantes a base de grasa de litio (utilizados en todo tipo de transportes), para la generación de aire acondicionado en submarinos y aviones, como catalizador específico en la polimerización iónica para la obtención de cauchos especiales empleados en la manufactura de neumáticos, para la fabricación de vidrios y cerámicas resistentes al calor, entre otras utilidades.

 

Por su parte, científicos de distintos países estiman que en aproximadamente 50 años agotaremos las reservas de petróleo del mundo. Mientras tanto, la fabricación de vehículos eléctricos a base de baterías de litio se ha vuelto una tendencia que va cobrando cada vez más fuerza como alternativa para la industria de transporte en los próximos años.

 

En conclusión, las perspectivas son buenas para el litio en el mercado mundial y, según el territorio explorado y lo que falta aún por explorar, el Perú podría convertirse en uno de los mayores productores de este mineral. Cabe destacar que, en un futuro cercano, el ‘oro blanco’ podría ser el gran protagonista de una revolución energética.

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