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26 Diciembre 2018 / Opinión

Desde la seguridad operacional hacia el desarrollo de una excelencia operativa

Las empresas mineras, en la actualidad, se enfrentan a decisiones empresariales críticas que determinarán, si su existencia es una lucha continua entre la eficiencia económica y la eficiencia social.

 

El gran desafío de la reducción de accidentes en la industria minera, para los próximos años, es forjar una cultura de seguridad operacional, construyendo un modelo de gestión de riesgos.

 

ESCRIBE: Justo Germán Ramón Rojas swiss replica watches

Gerente Seguridad y Salud Ocupacional DOE RUN PERÚ 

 

En los últimos meses y semanas hemos sido testigos, con bastante preocupación, de una serie de accidentes mortales y graves en la industria minera: caída de personas, descarga eléctrica, aplastamiento por desprendimiento de rocas, operación de maquinarias,  golpes por cargas u objetos en movimiento, choques y volcadura de grandes equipos en la gran minería. Estos sucesos nos ponen de manifiesto una serie de limitaciones y deficiencias de los sistemas de control de riesgos que tienen las compañías, los cuales están relacionados principalmente con:

 

  • Deficiencia en la implementación, seguimiento y control de los valores de la farmacia compañía, presencia de sistemas muy complejos, que solo los entienden los especialistas, la insensibilidad por los factores de riesgos en las actividades de la primera línea.
  • Dificultad para identificar todos los factores potenciales de riesgo existentes en las operaciones, análisis estadístico y evaluación deficiente de las verdaderas causas raíces de los accidentes y por tanto, deficiencia en los controles implementados.
  • Incertidumbre en relación al comportamiento humano, lo que hace difícil su modelamiento y control de la cultura organizacional, que muchas veces es permisiva y deja pasar los errores y fallas, con la creencia que se ha hecho todo. El mundo real es cambiante, las organizaciones y procesos también deben cambiar, sin embargo se habla mucho y se hace poco por el valor de la vida del trabajador.
  • Falta de una disciplina operativa, ausencia de controles operacionales seguros en la ejecución de tareas críticas, falta de liderazgo real de los ejecutivos y supervisores, falta o deficiencia en los estándares y procedimientos que garanticen procesos seguros. Definir límites para actuar en condiciones de alto riesgo e interponer barreras para contener o eliminarlos; falta de automatización en operaciones identificadas como de alto riesgo, programas de capacitación y entrenamiento deficiente, de mala calidad o reducida, sin una metodología adecuada.

 

Podemos seguir numerando otros factores que influyen en descifrar la verdadera causa raíz, sin duda cada vez que investigamos un accidente, orientamos la responsabilidad y la mirada al trabajador, y nos olvidamos que existen otros medios y que han desencadenado o detonado al momento del evento,  como el diseño de ingeniería, el plan estratégico de la empresa, el plan de producción, los programas de mantenimiento de los equipos, la atención oportuna de logística, las competencias y habilidades de la supervisión, el clima de seguridad, el sistema de comunicación en la compañía,  los cambios de turnos, el control de fatiga y cansancio del operador,  todo ello en resumen tiene como resultado un ENFOQUE SISTEMICO COMPLEJO.

 

Cada evento que ocurre nos debe llevar a un análisis profundo. Tenemos que hallar las causas que impacta en la confiabilidad  de los procesos, un análisis sistemático basado en una línea de tiempo, donde la gestión de los factores humanos es fundamental describirlos, el error, los desvíos conscientes e inconscientes, asociados a incidentes operativos potenciales que no han sido reportados e investigados correctamente.

 

La mejor manera que nos permitirá lograr un alto nivel de desempeño en seguridad, y por ende aumentar la eficiencia en las operaciones es el entrenamiento constante. Este permite potenciar a las personas mediante un empoderamiento focalizado, a través de los errores, un aprendizaje profundo y comprometido;  tomar la decisión de dar inicio a un proceso minero, cuando estemos totalmente seguros, que al final del proyecto, al término de la jornada laboral, llegaremos a tener una producción rentable y segura. Dar el gran paso, desde una seguridad operacional, hacia una excelencia operativa. Tomando como ejemplo los controles operacionales desarrollados en la industria aeronáutica, donde la decisión final lo toma el operador minero antes de iniciar la jornada laboral.

 

Las empresas mineras, en la actualidad, se enfrentan a decisiones empresariales críticas que determinarán, si su existencia es una lucha continua, entre la eficiencia económica y la eficiencia social, cuál de ellas, les colocará en el camino hacia la prosperidad, y estas decisiones las ubican en las categorías de reducción de costos o creación de valor. Gran parte de las empresas mineras, abordan en la reducción de costos a través de los enfoques reaccionarios habituales, pero pocas han considerado la segunda categoría, la creación de valor.

 

La búsqueda de la excelencia operativa debe ser impulsada desde lo más alto y ser grabada en la visión de la compañía. Por lo tanto, desde la perspectiva empresarial, las empresas mineras deben considerar las preguntas más importantes de todas: ¿por qué estamos aquí?, ¿qué queremos hacer? y ¿cómo podemos hacerlo? La forma en que se responden estas preguntas, puede tener un impacto profundo en cualquier estrategia, plan o acción posterior y, en última instancia, la competitividad en la creación del valor, en el logro de una excelencia operativa en torno a la seguridad de los procesos, incluido las personas.

 

El gran desafío de la reducción de accidentes en la industria minera, para los próximos años, es forjar una cultura de seguridad operacional, construyendo un modelo de gestión de riesgos, mediante una evaluación cuantitativa y cualitativa y un enfoque basado en procesos de calidad, desde las exploraciones, la preparación y el desarrollo de labores mineras estandarizadas, las operaciones de minado con una ley y tonelaje sostenido, soportado por un pool de equipos mineros con disponibilidad mecánica y utilizada, sin restricciones, con una planta de tratamiento optima que entregue un concentrado de buen valor económico.

 

Además es necesaria la construcción de un modelo de gestión eficiente que nos permita un adecuado control de la cadena de abastecimiento de cada insumo, producto y equipo utilizado, requisito fundamental para las operaciones mineras; buscando la simplicidad, disciplina operativa y alineamiento;  para llegar a un punto donde la excelencia operacional este firme en los todos procesos, en la forma de trabajar, en la cultura organizacional, para lograr los más altos estándares de seguridad, indicadores elevados de productividad, con un plan de control de costos, una producción rentable de clase mundial, asegurando la sostenibilidad y crecimiento responsable de la compañía a largo plazo.

 

Construyendo juntos una cultura de seguridad operacional,  aseguraremos un hogar feliz para los trabajadores.

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