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30 Mayo 2019 / Opinión

Los números y desafíos de la industria del cobre en China

A pesar de ser uno de los más importantes productores del metal rojo en el mundo, por su alto nivel de consumo la segunda potencia mundial debe depositar su fe en las importaciones.

 

 

ESCRIBE: Dr. José Salazar N.

Director de Metalurgia de la Cámara Minera del Perú

 

 

El gigante asiático, durante el último tiempo, ha presentado extraordinarios números en las más diversas áreas, transformándose en el principal y mayor consumidor de cobre a nivel mundial. Si sólo consideramos la estimación de la demanda mundial del metal rojo para el año 2020, de las casi 24.500 ktmf (miles de toneladas de cobre fino) totales, casi el 50% de esta demanda (12.700 ktmf) correspondería a dicho país.

 

Sin embargo, considerando la situación actual de los recursos de cobre chinos, la demanda por el metal y los patrones de desarrollo industrial que el país presenta, la industria del cobre enfrenta numerosos y complejos desafíos.

 

Desde el año 2000, debido a una fuerte inversión pública, en China se han descubierto diversas fuentes y las reservas han aumentado constantemente. Sólo en el año 2015, la reserva de cobre identificada en ese país alcanzó a casi 100.000 millones de toneladas, representando cerca de 4.0% de las reservas globales[1]. Pero con la problemática que la gran mayoría de los depósitos son de grado de ley media o baja, con un promedio de 0,8%, el que es mucho más bajo que el de países como Chile y Perú.

 

Por otro lado, durante los últimos treinta años, China se ha convertido en un importante productor de cobre, representando aproximadamente al 10% de la producción mundial total, pero por su alto nivel de consumo, la falta de cobre alcanza a casi el 75% de lo requerido, lo que significa que este país debe confiar mucho en las importaciones.

 

Parte de esta demanda ha sido cubierta por la utilización de cobre desde fuentes secundarias (reciclaje), alcanzando los 2,7 millones de toneladas aprox. y que representa a casi un tercio de la producción bruta mundial, ocupando el primer lugar en el mundo en este ámbito.

 

Estos interesantes números se contrastan con una serie de problemas que este desarrollo a generado, destacando que:

 

La seguridad del suministro del cobre en China es relativamente débil, con un período de garantía de solo 15 años, muy por debajo del promedio mundial. Los recursos de cobre no son lo suficientemente seguros para este país y es sabido que la demanda de cobre está estrechamente relacionada con los procesos de industrialización que un país tiene. De acuerdo con las reservas mundiales y la producción en el año 2014, los períodos de garantía para las reservas mundiales de promedio bordean los 37 años (36 años en Chile, 41 años en Rusia, 49 años en Perú y 95 años en Australia).

 

Producto del desarrollo y restringida por la economía, la tecnología y de las políticas actuales, China no cuenta con una regulación ambiental adecuada en sus faenas mineras, y se ha detectado que varios relaves no son tratados apropiadamente, lo que ha creado serios problemas ambientales. Adicionalmente, la industria productiva como tal, también está siendo responsable de los mayores índices de contaminación y consumo de energía.

 

Ante esto y otros desafíos importantes, las políticas de desarrollo que el gobierno Chino están impulsando, pretenden garantizar la seguridad de los recursos, promoviendo el desarrollo “verde”, es decir, potenciando el reciclaje y la innovación tecnológica, generando, por la envergadura del mercado, interesantes oportunidades para nuestros países, los que por experiencia, cuentan con los conocimientos y capacidades.

 

[1] Fuente USGS, 2015

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